Es un chico corriente, como el resto. Pero el tamaño de su corazón no es como el del resto de las personas. Muchas veces nos olvidamos de que debajo de la piel, debajo del ser guapo o ser feo, debajo de todo eso hay una persona, que quizás te haga olvidar todo su físico.
El chico camina por la calle, se cruza con las mismas personas de cada día. Saluda a quien le da la gana.
Pero cuando creía que el día iba a ser igual que siempre, algo nuevo se cruzó en su camino.
Algo que probablemente cambiaría su vida de ese momento en adelante.
-Perdona ¿Me puedes decir la hora?.Preguntó la chica. El no se esperaba que fuera a preguntarle algo.
-Las 12 y media- Contesto vergonzosamente.
-Gracias- Dijo sonriendo la chica.
Esa sonrisa era la sonrisa mas bonita que él había visto en su vida. Se quedó parado unos minutos, hasta que vio al fondo que la chica se saludaba con un bonito beso con un chico, que probablemente sería su novio.
Dio una patada a un bote y continuó su rutina.
- Que vida más absurda- Pensó.
La vida nos pone una y otra vez obstáculos. Los que siguen día a día adelante son los capaces de superar cada barrera que se interpone en su camino. Personalmente veo cada obstáculo como una aventura, una aventura que empieza cada día al levantarme. Así me levanto cada día con la misma ilusión por seguir luchando para superar los obstáculos. Pero la vida no se ha enterado de que hoy tengo más fuerzas que nunca, porque es como si caminara junto a un ángel. Un ángel que me da más motivos por los que empezar cada día, cada aventura con las mismas ganas de siempre.
Daniel Huertas
Daniel Huertas
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