domingo, 1 de mayo de 2011

Reflexión 3

Hoy creo ver nuevos motivos por los que iniciar el camino con mayor entusiasmo Mis piernas se accionan de la misma manera que lo hacen siempre. Hoy creo ir vestido de motivación. Aunque me juegue más que normalmente mi mente parece estar tranquila. Solo la motivación aviva en mi un sentimiento de alegría. La palabra esfuerzo cruza por delante de mis ojos varias veces. Se queda grabada en mi cerebro. No vale nada más. El camino que sigo me lleva al lugar donde cada día intento mejorar. Todo va a salir bien. Los objetivos que me marco se cumplirán. Pero en el momento que el pensamiento que tengo presente en mi mente desaparezca todo se hará más difícil. Mas haya del sabor de la victoria veo venir de lejos mi felicidad. La amarro con todas mis fuerzas, y la ato a mi cintura. Tiro de ella con todas mis ganas. Se acabó, ya está.

Si intentas superar un objetivo, si deseas conseguirlo, solo tienes que pensar un motivo por el que hacerlo. Muchas veces nos sobran los motivos, pero el verdadero sabor de ser victorioso está en haber luchado por hacer de un motivo un esfuerzo y de el esfuerzo la victoria.

Termino el camino de siempre, pero de forma diferente. Si todas esas personas que me apoyan no estubieran no creería en la posibilidad de hacer algo importante. Si mi nombre queda grabado aquí sobre la arena de este sendero, es por el esfuerzo y el apoyo.
El secreto de la felicidad está en el esfuerzo que se propone para superar un obstaculo

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