domingo, 1 de mayo de 2011

Reflexión 8

Muchas veces nos ocurren cosas a las cuales no estamos acostumbrados a enfrentarnos. Suele ser por casualidad.
Un científico que quizás te suene, Albert Einstein dijo una vez que la vida es hermosa, y vivirla no es casualidad. Según esa reflexión, cada ser humano ha venido a la vida para una función. Ninguno estamos por casualidad. Es como si todo estuviera escrito.
Pero ami no me vale con eso. Los conformistas son los que no suelen triunfar. La palabra casualidad me parece una excusa a a la cual yo no acudo para excusarme de algo.
No se lo que el futuro me deparará, pero de momento no creo preocuparme. Procuro mirar hacia delante. Y lo veo todo claro, no veo nubes que puedan hacer que mi camino se interrumpa. No tengo ningún peso encima que me impida seguir.
Hay veces que pasamos momentos sin vivirlos intensos, sin entusiasmo, como si no viviéramos. Pero de repente ocurre algo que hace que todo se concentre en un instante, un momento que te hace cambiar todo, y vivir intensamente de nuevo, disfrutar de la vida.
Camino con el pensamiento de considerar la vida un premio. No tiene consecuencias negativas.
No puedes pasar el tiempo pensando en para que y porque estás aquí, sino que estas aquí para vivir la vida.
Y poco a poco aprendo que la vida es un instante, y que no debes dar marcha atrás, sino que debes vivir el momento, hacer tu camino propio y no usar los que ya están echos.
Has llegado aquí para hacer algo nuevo, no para conformarte con lo que ya está hecho.

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