Hoy me he dado cuenta de que la vida no se porta siempre mal. Para nada, solo te devuelve en pequeñas porciones lo que tu le das. Si tu te portas mal, probablemente a lo largo del tiempo ella se portará mal contigo. Al darme cuenta de eso, vi que solo había una opción. Y entonces comencé a trabajar día a día en ese sueño que tengo desde pequeño. Pensaba que si trabajaba diariamente, ese trabajo sería devuelto a mí en forma de éxito. Y me puse manos a la obra. Ya no valían escusas.
Trabaje día a día. Un trabajo muy duro, pero que conseguí llevar bien, porque era lo que me gustaba de verdad. Y así fue, sin cansarme, superándome una y otra vez, saltando vallas, muros, obstáculos que se interponían en mi camino, en mi trayecto, pero que supere a base de esfuerzo.
Hoy la vida me ha devuelto ese trabajo diario en forma de éxito. No éxito absoluto, sino algo que me ha elevado la moral, algo que me ha echo cambiar, verlo todo de otra manera, elevarme la moral. Algo que ya necesitaba. Cambiando el punto de vista, veo a la vida más buena. Ahora me toca amí hacerlo bien, seguir trabajando y ser feliz a base de esfuerzo.
Otra vez han regresado esas ganas de triunfar, esas ganas de hacer realidad ese sueño que me persigue desde que apenas andaba. Por fin tengo otra vez esas ganas de comerme el mundo.
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