Las gotas corren por la ventana de su cuarto. Leo aguarda en su habitación esperando una llamada que probablemente nunca llegue. La vida le ha dado varios golpes, pero el los ha aguantado y ha sabido contrarrestarlos. A través de la ventana ve a una chica, con un paraguas, resguardándose de las tímidas gotas que están comenzando a caer. Pero lamentablemente para él, la chica no se encuentra sola. Un chico de una ancha espalda la acompaña. La abraza y se van caminando
Leo impotente de ver como la chica que quiere se marcha con otro comienza a golpear todo lo que se pone en su paso y se marcha dando un portazo.
Al salir sale rumbo a ningún sitio. Al doblar la esquina se la encuentra, pero ya sola. Su acompañante parece haber desaparecido. Ella pasa por su lado pero apenas la mira
-Oye, estoy aquí.
-Leo déjame en paz.
-María,perdóname, ¡por favor!
-No Leo no. Yo ya no volveré a caer en tu juego, no soy muñeca de nadie. Jamás iba a esperar eso de ti. Ahora todo el mundo piensa que soy la cornuda de la ciudad, gracias a ti y a tus falsos tequieros.
El comienza a llorar de la rabia. Ella continua hablando
-Ya no voy a volver a caer. Este juego se ha terminado, olvídame Leo. Olvidame.
Así sin decir nada más la joven se marchó.
Él,se quedó ahí paralizado, mojándose con la lluvia que comenzó a caer con más fuerza.
En su pensamiento solo corría la soledad. Se veía solo. Por un fallo en el pasado había perdido lo que más quería. Se le venía el mundo encima. Pensaba que el mundo se acababa ahí. Lo que no sabia era que se equivocaba.
Demasiadas veces en la vida pensamos haberlo perdido todo cuando perdemos a la persona que queremos. La pena se nos echa encima y nos cubre el pensamiento de soledad, de temor por no saber vivir con esa falta. Yo me di cuenta hace poco de que la vida no se acaba en el momento que pierdes un ser querido, ni en el momento que la persona que quieres se marcha con otro, o se marcha porque la has cagado. ¡NO! Me he dado cuenta de que todo sigue, y sigue sin esa persona, sin ese ser querido,pero lo demás sigue siendo lo mismo, tu sigues siendo igual de feo o de guapo, igual de listo o de tonto. Tu corazón seguirá teniendo el mismo tamaño que ha tenido hasta entonces. Y si por un error lo pierdes todo, solo tienes que intentar superarlo, levantarte después de esa, tú solo si no tienes ayuda, o ayudado si están a tu lado quienes de verdad te quieren. Yo creo que no me volveré a derrumbar por esto. Porque la vida sigue, y quizás un clavo saca otro clavo, o quizás no. Pero como de verdad no lo vas a saber es si no lo intentas.
Daniel Huertas
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